Diana era una de esas
mujeres a las cuales habitualmente nunca pones atención,
hasta que por casualidad un día te ocurre que...
Era una mujer atractiva,
a sus 26 años y tras su primer embarazo se veía muy hermosa, el tipo de
mujer que tras este estado mejoran su figura, su cabello rubio hasta los
hombros, su blanca piel y lisa, sus delicadas y agraciadas formas, estrecha
cintura y esa linda cara mezcla de ángel y niña inocente, que acompañada de
su deliciosa voz me enloquece. Aquel día sin embargo la notaba diferente, había
acudido a mí por presentar molestias en sus pechos, dado que era de las últimas
pacientes del día la clínica permanecía prácticamente sola, pues la
secretaria había pedido permiso para salir temprano, solo a lo lejos se
escuchaba el sonido de las personas que realizan la limpieza del edificio al
final del día.
- Hola
Doctor! Buenas tardes! Me saludó con un beso en la mejilla, lo cuál
habitualmente nunca ocurre.
- Hola
Diana! Buenas tardes! Como has estado? Le contesté correspondiendo a su
saludo. Como está tu esposo?
- Se
encuentra de viaje desde hace quince días y no lo veré hasta dentro de 2
semanas más.
- Que
te trae por acá esta vez? Le pregunté.
- Lo
vengo a ver porque desde hace tres días presento un dolor muy intenso en mis
pechos, lo cual me ocasiona una sensación muy rara; no sé que hacer, he
tomado varios remedios caseros...
- Sin
dejarla terminar la frase le reclamé. Remedios caseros...
- Si,
perdón... respondió un poco turbada.
- Al
notar que se ponía un poco apenada me controlé, pues era mi paciente desde
hace aproximadamente 1 año, así que tratando de brindarle confianza le
pregunté. Que tipo de molestias?
- Los
siento muy apretados.
- Has
alimentado bien a tu bebé?
- Si,
incluso siento que se llena y me sale mucha leche. Además algo de
fiebre, el pecho un poco apretado.
- Tras
terminar el interrogatorio, pensé que se podría tratar únicamente de una simple
congestión mamaria, así que le indique que pasara a ponerse una bata
para realizar el examen de la parte afectada, de tal forma que
únicamente se quitaría su ropa de la cintura hacía arriba.
-
Tras un breve momento durante el cuál aproveche para hacer algunas
anotaciones clínicas referentes a sus molestias apareció ante mí y me dijo:
No he encontrado la bata. Cubriéndose con sus manos cruzadas tratando de
cubrir sus pechos y me preguntó: Así estoy bien?
-
En ese momento recordé que la anterior paciente que había revisado y que había
presentado un sangrado moderado la había manchado, por lo que ordené a la
secretaria que la cambiara, la cuál por sus prisas de salir no había
repuesto con una bata limpia antes de retirarse. Un poco apenado bajé la
mirada y comenté... perdón, creo que mi secretaria olvidó poner una
nueva bata después de retirar la anterior porque estaba manchada.
- No
se preocupe, no siento pena, después de que ya me ha visto en otras
ocasiones, no siento desconfianza.
- Iré
enseguida a traer una.
- Oh!
perdón, no quise hacerlo sentir mal, no hay ningún problema. Si quiere puede
así revisarme, me contestó al mismo tiempo que retiró sus manos de los
pechos.
- En
ese momento levanté mi cabeza y tratando de conservar un poco de aplomo le
indiqué que se recostara en la mesa de exploración. Tenia los pechos muy
crecidos a consecuencia de la acumulación de leche, eran muy blancos y a
pesar de alimentar al bebé sus pezones no se encontraban muy crecidos, los
cuales se veían de un color rojo encendido y al caminar se balanceaban de un
lado a otro, provocándome gran excitación. Llevaba además una falda muy
corta, de color rojo que en estas condiciones marcaban a través de su ropa la
redonda forma de sus nalgas, las cuales parecían duras y marcadas a
consecuencia de la rutina de ejercicios que realizaba para conservar su
figura, pues durante sus consultas en alguna ocasión me había
preguntado qué es lo que podría hacer para no verse muy gorda después
de la maternidad, llevaba medias de color claro que delineaban aún más sus
bien torneadas piernas, las cuales se marcaban aún más a consecuencia de las
zapatillas de color rojo con tacones de 10 cms. que traía puestas, realmente
parecía que nunca en la vida esta mujer hubiera tenido un hijo.
Al darse
cuenta de mi turbación sus mejillas se encendieron, pero sin hacer ningún
comentario se dirigió a la mesa de exploración, tendiéndose sobre ella, en
su prisa por realizar esta maniobra se recostó sobre la sábana, lo cuál
debido a la anterior escena me sentí apenado de indicarle que dejara que la
quitara para cubrir el resto de su cuerpo y colocó sus finas manos a los
lados.
Me dirigí
hacia ella y me coloqué de su lado derecho, un poco de frente y
tratando de conservar la calma le pregunté. ¿en donde es exactamente donde
sientes tu molestia?
- Señalando
con ambas manos, noté como levantaba ligeramente sus pechos y con una voz muy
seria me indicó, me duele todo!
-
La miré fijamente a sus ojos y le contesté. Bien, habrá que revisarlos en
general.
-
Con un leve movimiento de su cabeza y voz pausada contestó: Esta
bien.
-
Al realizar un leve contacto para iniciar la revisión, separó mi mano
exclamando: ¡me duele!
-
Es necesario revisar. Contesté con seguridad. Al mismo tiempo de realizar la
revisión le comenté: No hay duda, tus pechos se encuentran muy
congestionados al tiempo en que notaba que salía una gran explosión de leche
en uno de ellos.
- En
verdad has estado alimentando bien a tu bebé?
-
Sí, contestó ella, incluso a veces siento que se ahoga, pero se llenan muy rápido...
-
Sin dejarla terminar de contestar le indiqué que era necesario realizar el
vaciamiento de sus pechos, para lo cuál debería comprar una bombilla
adaptada a una perilla de esas que venden en la farmacia y realizar el
vaciamiento con mucha delicadeza para no lastimarlos más.
-
Es eso efectivo?. Contestó ella.
-
Sí, es algo seguro, le indique.
-
Qué otra cosa puedo hacer? Si esto que me dijo falla, siento que me voy a
morir.
-
No te preocupes, es algo sencillo, aunque también podrías dar masaje y
realizar el vaciamiento por la simple presión.
-
Me puede enseñar?, la verdad siento que si esto falla y pasa un día más me
muero.
-
De acuerdo, contesté. Lo primero que debes hacer es realizar suavemente con
tus manos movimientos circulares alrededor del pezón y después apretar
suavemente para que puedan vaciarse. Tras lo cuál indiqué que lo
realizara.
-
Torpemente trató de hacer lo que le había indicado sin éxito, y con una voz
desesperada me dijo que le ayudara.
Me acerqué un poco más y le pedí que se relajara, tras lo cuál comencé a
masajear en forma circular alrededor de sus pezones mientras ella miraba
atentamente como lo realizaba, con un suave movimiento apreté alrededor
del pezón de uno de sus pechos del cuál brotó un manantial de leche.
-
Oh! Me duele! indicó ella.
Traté de retirar mis manos creyendo que la había lastimado pero ella insistió.
-
Perdón, continué yo, creo que es porque se encuentran muy llenos.
Durante 10 minutos continué dando suave masaje alternando cada uno de sus
pechos y en verdad parecía que contra más presionaba, más leche tenía.
Anteriormente me había tocado atender casos similares, pero a diferencia de
éste el volumen del pecho siempre disminuía, y comenté: bueno, ya has
visto como realizar tus movimientos, intenta hacerlo por ti misma.
-
No puedo, me dijo con cara de desesperación. Mejor continúe usted. Pero me
siento un poco incómoda por la posición. Puedo sentarme? pregunto ella.
-
De acuerdo, contesté.
Le ayudé a enderezarse y al momento de levantarse separó un poco sus piernas lo
que ocasionó que se levantara un poco su minifalda, dejando entrever un
diminuto calzón de color rosa, de seda, con pequeños encajes del mismo color,
que asomaban unos pequeños y rizados bellos rubios a los lados. En ese
momento empecé a notar que mi miembro creció y disimuladamente metí una
de mis manos en el pantalón para disimular el apuro, sin embargo éste al
contrario aumentaba inconscientemente su tamaño y más aún al dejar ver casi
por completo sus blancas, delgadas y apetitosas piernas, sintiendo que una de
sus rodillas se aproximaba a mi virilidad. Mientras que ella apenada
intentó bajar un poco su falda disimuladamente, la cuál había quedado
atorada entre sus nalgas debido a su mismo peso, por lo que intentó
pararse, pero debido a que me encontraba frente a ella trató de que el
incidente pasara desapercibido para no hacer mas bochornosa la acción y
con un suave movimiento de su cadera hacia atrás logró descenderla sólo en la
parte posterior y tratando de conservar un poco de aplomo me pidió que
continuara extrayendo la leche de sus pechos. Yo en verdad me encontraba muy
excitado, y con mis manos temblorosas continúe mi anterior tarea, la cuál
debido a mi excitación me parecía más un martirio por mi posición frente a
ella y aquel suculento panorama, pues ya no solo podía ver sus bellas piernas
y su ropa interior y aquellos tiernos vellos púbicos delgados y dorados que
parecían burlarse de mí desde su escondite, sino que debido al gran
tamaño de sus pechos ahora me parecía algo excitante. Tras el masaje inicial
tomé su pecho y lo presioné suavemente, saliendo un gran chorro de leche, el
cuál salió expulsado de lado directamente sobre mi bata.
-
Oh! perdón! exclamó ella.
-
No tenga cuidado, le comenté al mismo tiempo que podía apreciar una gran
mancha justo a la altura de mi pecho sobre la bata la cuál adquirió un leve
tono amarillo.
-
Es que fue mi culpa, inquirió ella. Tendré que llevármela al final para
lavarla, me comentó un poco apenada.
-
No tenga cuidado.
-
Insisto, contestó ella. Además si continúa con ella puesta manchará el
resto de la ropa, creo que debería quitársela.
En
buen lío estoy, pensé en el acto, ya que si la retiraba podría darse cuenta
en el acto que presentaba una tremenda erección, difícil de ocultar sin
aquella parte de mi uniforme que siempre uso, por lo que dije que no
tuviera cuidado, que era mejor terminar de extraer la leche.
¿Sabe que puede
agrandar su pene usando sólo unos simples ejercicios y técnicas?
Todo lo que necesita son sólo unos pocos minutos al día y los
resultados son permanentes. Puede parecer difícil de creer, pero
funciona. Este método es 100% Natural, sin Bombas de vacío, Píldoras
o aparatos mágicos, y por supuesto sin Cirugía. Algunos hombres han
experimentado aumentos de hasta 10 cm.! Lo mejor de todo es que la
mayoría de ellos obtienen resultados dentro de las primeras 2 ó 3
semanas.
- No, insisto, al tiempo que desabotonó mi bata en la parte
superior inicialmente y después por completo, por lo que no me quedó más
opción que retirarla antes de continuar mi martirio. Así que puse la bata a
un lado de donde ella se encontraba sentada y pudo notar a través de mi
pantalón el tamaño crecido de mi miembro y tratando de disimular me dijo que
continuara. Levemente tocó con su rodilla sobre mi ropa y frotó
ligeramente, convenciéndose de que me había provocado una erección.
Mientras tanto yo disimuladamente continué con mi tarea al tiempo que
colectaba la leche en un recipiente de plástico, pues de lo contrario todo
quedaría manchado. Notando que sus mejillas y sus pechos se tornaban encendidos, sin duda alguna que
estaba excitada, y de alguna manera la
abstinencia prolongada por no ver a su esposo contribuía en gran parte con
ese acontecimiento, ya que seguramente llevaba todo ese tiempo sin practicar
sexo. Lo cuál me excitó aún más el imaginar la fogosidad de ella de
darse un encuentro sexual, por lo que disimuladamente sujeté y apreté
un poco más fuerte uno de sus pechos, saliendo un gran chorro de leche
que expulsó aproximadamente a 2 metros de distancia tras lo cuál a
propósito exclamé ¡que desperdicio! , pensar que algunas mujeres que
quieren amamantar no pueden hacerlo y aquí estamos tirando una gran cantidad
de leche.
-
Mirándome muy seria y fijamente a los ojos me contestó: En verdad crees que
sea un desperdicio?
- Si
lo creo, pues es mucha y se ve muy gruesa.
-
Con una tímida voz me contestó: Además es muy dulce.
-
En verdad? contesté de una manera sincera, pues hasta ese momento me
encontraba soltero y a pesar de los múltiples encuentros anteriores que había
tenido con mujeres, no había probado nunca ese néctar que hasta ese momento
se me había negado.
-
Bueno, es que en ocasiones la he probado y eso me parece.
- Oh¡ no sé, yo nunca he probado la leche de una mujer, bueno; que yo recuerde
y simultáneamente al siguiente apretón hice un movimiento simulando que
tomaba unas gotas con mi índice derecho y lo llevaba a la boca.
- En ese momento se puso totalmente roja y le pedí disculpas, mientras notaba
que ella continuaba jugando con su rodilla con leves movimientos de frote
sobre mi miembro, el cuál para entonces sentía que ya quería estallar.
Si quieres puedes probar un poco, pero si me prometes que no lo contarás a
nadie.
-
Seguro! me apresuré a contestar.
-
Ella cerró sus ojos, mientras yo descaradamente me aproximé a mamar esos
suculentos pechos sin importarme nada, pues me hallaba fuera de sí, ya que se
trataba de una invitación a la que por ningún motivo me podía negar. Ella
inclinó su cabeza un poco hacía atrás; mientras yo mamaba apuradamente como
un becerro.
-
Mmmm. que rica leche, exclamé, sin duda que esto es lo más efectivo para
lograr vaciarlos. Ella sin responder aflojó aún más su cuerpo y yo
descaradamente estrujé aún más sus pechos con mis manos abiertas, acariciándolos, chupando esos bellos pezones hasta momentos antes
inalcanzables.
-
oh, oh, oh! exclamaba ella. Doctor... no siga... me estoy excitando.
Eso era precisamente lo que pretendía, al mismo tiempo que gozaba de esa rica
y tibia leche que atragantaba mi boca.
- Por
favor... no siga... Se lo suplico! exclamó ella. Mientras yo chupaba con más
fuerza, al tiempo que apretaba aún más sus pechos, sintiendo además como escurría
su leche entre mis mejillas, restregué mi boca entre sus 2 pechos y
aprovechando que su cuerpo se curvaba hacía atrás descendí mi
mano lentamente entre sus piernas.
- No!
oh... exclamó con un profundo suspiro. No siga, me vuelve loca... mientras
con un leve movimiento levanté una de sus piernas y subí un poco más su
falda. Mientras deslizaba mi mano entre su pantaletita, alcanzando aquella
sabrosa rajita que para estos momentos se encontraba totalmente inundada por
sus propios jugos. Por favor... déjeme tocarlo a usted, bajó de inmediato el
ziper y tocó a través de mis boxers. oh! estoy tan excitada... En ese momento
introduje uno de mis dedos en su raja y lo dirigí sobre su pared anterior, en
forma de gancho, frotando de arriba hacía abajo repetidamente.
-
Por favor!.. déjeme sentirlo!.. se lo suplico!.. ooooh!.. que rica sensación...
Siento que me vengo... oh!...
En ese momento besé sus labios, pasando mi lengua en el interior de ella,
despacio, apretujé sus nalgas con gran descaro y levanté aún más su falda.
Ella continuaba jugueteando con mi miembro y lo acercó hacía su empapada raja, hice su calzoncito hacía un lado y embestí furiosamente hasta sentir
que chocaba hasta lo más profundo de esa tibia cueva que parecía quemarlo de
lo caliente que estaba, arremetí furiosamente en varias ocasiones con
movimientos cada vez más rápidos, mientras me aferraba a sus nalgas las
cuales empujaba hacia abajo y hacía arriba.
oh!...
no puedo más!!! exclamó al tiempo que presentaba un profundo orgasmo
mientras yo continuaba penetrándola. Después continué mi labor de apretar
cada vez más fuerte sus pechos y le ordené que se diera la vuelta. Ella se
bajó de inmediato y con pasos vacilantes se dió la vuelta, besé lentamente
su cuello, detrás de la oreja y recorrí lentamente su espalda hasta su
cintura mientras continuaba masajeando los pechos, por un momento pensé en
quitarle las medias y su falda, pero al levantar su falda noté que estas
adornaban bellamente su precioso culo, besé sus nalgas con gran frenesí
mientras continuaba estimulándola en su vulva. Después me incorporé y recorrí
lentamente mi miembro erecto sobre la rayita de su culo, al tiempo que escurrían
a través de ella mis secreciones, sin que hasta el momento lograra
venirme, sus zapatillas de tacón alto me ofrecían un gran espectáculo por
la inclinación que tenían sus nalgas.
No!..
por allí no!.. por favor. Nunca lo he hecho de esa manera. lo cuál me excitó
aún más. Sin embargo deslicé de nuevo mi miembro erecto sobre esa tibia
cueva, la cuál de nuevo me permitía entrar pero ahora por detrás, facilitándome
penetrarla con mayor comodidad, embestí de nuevo con gran
fuerza durante varios minutos, durante los cuales presentó ahora 2 orgasmos
seguidos. Cansada por la acción se reclinó aún un poco más sobre la mesa.
Yo aproveché sus jugos vaginales para frotar entre sus nalgas con una mano. No
me quería perder por ningún motivo el inaugurar esa linda cuevita que hasta
ese momento no había sido ocupada. No!.. eso no!.. replicó débilmente. Yo
acariciaba aún más sus pechos con la otra mano. Besaba su cuello, detrás
de su oreja, mientras escuchaba lo entrecortado de su respiración.
Deslicé aún un poco más profundo uno de mis dedos alrededor del ano, con movimientos
suaves, circulares alrededor de ese orificio, lo deslicé después suavemente
en su interior, notando que se relajaba poco a poco lo tenso de sus paredes,
ah! ah! ah! ahhhh! exclamó con un profundo suspiro, sin duda alguna estaba
preparada para recibir mi erecto miembro, el cuál sentía que estaba más
crecido que nunca y delicadamente se fue deslizando centímetro a centímetro
en el interior hasta su empuñadura. ooooh! no te detengas... sigue... me decía
mientras notaba un leve sudor en su frente y sus manos apretaban con rabia la
sábana que se encontraba en la mesa. No te detengas... no te detengas...
mientras leve y rítmicamente movía mi cadera hacía adelante y atrás en un
rico mete y saca. Sin duda alguna que era una hembra muy caliente,
pensé. Más rápido... más rápido... oooh! exclamaba mientras escapaban por
sus verdes ojos unas pequeñas lágrimas que me hicieron sentir por un
momento culpable. Me vengo... me vengo... oooh! Lo cuál me hizo sentir
menores remordimientos, pues en lugar de lastimarla estaba gozando locamente,
esto me excitó aún más y embestí con mayor fuerza hasta derramarme en su
interior abundantemente, sintiendo como escurría mi leche a través de su
colita al retirarme de ella.
Ella
desfallecida se tendió sobre la mesa de exploración, mientras que yo quedé
encima de ella. Sin duda alguna era la experiencia más excitante de mi vida.
Permanecimos recostados encima uno de otro por algunos momentos. Después me
incorporé y ella lo hizo más lentamente. Me dirigí a mi escritorio y ella
me siguió con pasos vacilantes hasta una silla con un profundo y excitante
olor a sexo. Permaneció callada por unos momentos, después me miró y con un gran
sonrisa me dijo que nunca había vivido una experiencia así.
-
Cuanto le debo? me preguntó.
-
oh! no es nada, dije con una voz temblorosa.
-
Creo que intentaré comprar el aparato de la farmacia que me indicó.
-
Si. Le contesté.
- Se
levantó y se vistió lentamente de nuevo. Puedo verlo de nuevo en una semana?
-
claro! cuando sea necesario.
- Se
acercó a mi y me dió un profundo beso. Después me prometió volver la
siguiente semana. Pero pidió tener la última cita y me dijo al tiempo que
pasaba su dedo sobre mi boca lentamente de arriba hacía abajo. Pero no se te
olvide que debemos estar solos... no quisiera que estuviera nadie, quiero
tener contigo una consulta pri-va-da... y sin más se alejó.