Le metió su miembro
subido sobre ella y sin abrirle las piernas. Adolfo comenzó a hacer
presión sobre las paredes de su vagina localizando el punto G en poco tiempo
Algunos
hombres, no todos, tenemos la fantasía de hacer el amor con una enfermera
usando su uniforme. Este es mi tercer intercambio swinger y yo quise combinar
ambos: el ver a mi mujer que otro hombre se la cogiera con un traje de enfermera
puesto antes que yo lo hiciera. Cabe mencionar que aunque yo haya tenido esta
fantasía tiempo atrás, nunca la había llevado a cabo antes.
Un mes antes del intercambio le compré a mi esposa un traje de enfermera
original con cofia y todo, una capa azul marino, mallas blancas a las que les
hice un hoyo en el coño como en los otros intercambios y zapatos blancos de tacón
medio.
Elegimos al hombre de una página de Internet, era de México DF, alto, tez
blanca, ojos claros, delgado, nariz pequeña y con cejas pobladas. Como yo soy
de Puebla, México, quedamos en vernos en una fiesta de disfraces que con motivo
de día de Muertos habría de celebrar un amigo empresario en su casa del DF. Le
pedí a mi amigo invitar a mi “cliente Adolfo” a su fiesta a lo que él
respondió afirmativamente.
Todo estaba listo, como en las otras dos ocasiones parecía todo bajo control.
Llegamos a la fiesta, Sandra iba disfrazada de enfermera con el traje que les
describí y un antifaz blanco, yo iba de Shrek y Adolfo mi cliente iba de
Frankestein.
No tardamos en identificar a Adolfo, se veía sumamente nervioso, entonces
Sandra y yo nos acercamos y nos presentamos. Yo les dije que iba por unas copas
y los dejé solos platicando.
Lejos de ellos vi cómo platicaban, él trataba de hacerla reír, pero Sandra
estaba muy nerviosa. Poco a poco vi como entraron en confianza y entonces me
acerqué a ellos después de una hora más o menos para dejarlos entrar en
ambiente.
Les dije entonces muy natural ¿nos vamos?.
El plan era llevarlos a un motel cercano y ahí vería yo cómo Adolfo se la
cogería. Ellos aceptaron inmediatamente.
Ya en el auto comencé a cachondear con Sandra metiéndole la mano por debajo de
la falda, le abrí sus muslos y encontré que estaba húmeda. Sabía que iba a
coger con otro y eso la excitaba.
Llegamos al motel, subimos y entonces me senté como la primera vez en un sillón.
Ni tardo ni perezoso Adolfo le comenzó a besar el cuello ardientemente, luego
la boca, la nariz y los ojos, luego chupaba sus senos por encima de su uniforme
blanco. Me excitó ver cómo Sandra subía su rodilla y la metía entre las
piernas de él tratando de excitar su miembro.
Entonces él la llevó encima del tocador, le abrió las piernas subiéndole la
falda. Fue cuando empezó el problema pues él me dijo: le voy a quitar las
mallas para cogérmela bien. Entonces le dijo Sandra que no, que era mi fantasía
verla cogiendo por el orificio hecho en sus medias.
Adolfo replicó que mi mujer no tendría un orgasmo auténtico si no sentían su
cuerpo desnudo. Entonces yo muy serio le dije: otros han podido Adolfo y tiene
que ser como yo digo sino vete.
Entonces Adolfo un poco molesto le quitó la tanga blanca y le dijo: mira
cabroncita, estás bien caliente putita, haciendo referencia a lo húmeda de su
prenda.
Se bajó entonces el pantalón café del disfraz y sacó un miembro largo y
rojo. Le dijo entonces: siente mamita lo que es bueno. Entonces de una estocada
le metió a mi mujer la verga. Yo creo que con lo ansioso que estaba si mi mujer
no hubiera tenido coño le hubiera hecho uno.
Adolfo se veía desesperado y excitado. Sandra decía:
- Así amor, así, la tienes muy grande. Más, más.
Adolfo tomaba de las piernas a mi mujer. Ahí estaba la escena. Mi mujer con
blusa y falda de enfermera, con las piernas abiertas con las mallas puestas. Tenía
todavía la cofia puesta y los zapatos también, su ansiedad de él no había
dejado tiempo para hacerlo.
- Gózala, chiquita estás muy buena. Me encantan tus nalgas. Qué cuerpo
tienes.
- Ahh, ahh. Así así. Le gritaba Sandra.
- Te voy a llevar a la cama chiquita.
- Mejor yo encima- dijo Sandra.
Entonces se sentó Adolfo al borde de la cama y Sandra se comenzó a mover
encima de él. Estaba a punto de llegar al orgasmo y entonces Adolfo la detuvo y
le dijo que se pusiera a gatas sobre la cama.
Mi esposa recibió gustosa el miembro por detrás, mientras Adolfo hincado no se
venía. A decir verdad, Adolfo se había ya tardado 25 minutos “bombeando” a
mi mujer y estaba como si nada.
Entonces Adolfo la puso sobre la cama totalmente boca abajo y las piernas
cerradas. Le besó el culo, las piernas y las pantorrillas sobre las mallas y le
dijo:
- Me encanta esta posición.
- Métemela como quieras – replicó Sandra.
Entonces le metió su miembro subido sobre ella y sin abrirle las piernas.
Adolfo comenzó a hacer presión sobre las paredes de su vagina localizando el
punto G en poco tiempo.
Entonces así boca abajo y mordiendo la colcha Sandra encontró su primer
orgasmo. Habían pasado 35 minutos desde que llegamos.
- Me rozaste el culo le dijo Sandra a Adolfo.
- Y te voy a dar más.
Entonces Sandra se metió al baño y Adolfo me dijo: éste es sólo el principio
amigo. Este comentario me olió mal, pero no dije nada.
Sandra salió del baño solo con las mallas blancas puestas y mientras Adolfo
estaba de pie platicando conmigo llegó por detrás y le untó los vellos de su
rajita en el culo de Adolfo, le besó el cuello y le dijo que se lo hiciera de
nuevo.
Entonces Adolfo se puso a cien, se volteó, le agarró las muñecas y la puso
sobre la cama, tomó su verga y la puso dentro de mi mujer dándole estocadas más
fuertes que anteriormente.
- Me lastimas Adolfo dijo Sandra.
- Es que no has sentido nada le contestó.
- En serio me lastimas ahh.
- Lo que pasa es que quieres más.
- Ya no, me vas a hacer sangrar.
Entonces la tomó con fuerza por las piernas y le hizo que las abriera a fuerza
y la quiso seguir cogiendo salvajemente.
- Te están hablando cabrón- repliqué.
- Cállate no ves que está gozando.
- Haz que pare amor, me está rompiendo…
Siempre que voy al DF cargo una pequeña pistola de revólver por si las dudas y
dándose lo que estaba haciendo la saqué de mi chamarra y se la puse en la
espalda.
- Mira cuate no quiero problemas, lárgate y no te quiero volver a ver.
- Tú me llamaste hijo de… y otra sarta de cosas que prefiero no mencionar.
A punta de pistola y con la ropa en la mano Adolfo salió del motel.
Sandra y yo pasamos la noche ahí casi sin dormir. Sandra sangró un poco pero
no era de cuidado y tenía un par de moretones en el cuello y en las piernas.
Tenía la mirada extraviada. La traté de seducir, pero no era el momento y lo
respeté, habíamos llegado al límite de nuestra vida swinger.
Fue la última vez que realicé un intercambio, prometí a mi esposa a Dios y a
mis hijos no volver a hacerlo.
Sandra está más bella que nunca hoy, su sexualidad cambió y yo cumplí mis
fantasías. Yo no sé si me sigue siendo fiel con lo que pasó y probó, pero
estoy seguro que entre nosotros hay amor y no sólo sexo.
Me gustaría dar, sin ser moralista, no obstante algunas recomendaciones a quien
desee realizar un contacto de este tipo y no correr los riesgos que yo:
Verifica lo más que puedas quién es el hombre que va a hacerle el amor a tu
mujer. Hay depravados, locos, drogadictos, necios, agresivos, violadores y hasta
asesinos. No basta con un buen miembro, hay que ser responsable.
Mantén tu privacidad al máximo, dirección, nombre verdadero, trabajo,
aficiones, placas de tu auto, etc. No es bueno que te encuentres con un necio
que quiera repetir la experiencia sin tu consentimiento.
Tú eres el que manda, pero ella manda sobre todo. Tú pones el ambiente, el
lugar, la vestimenta si alguien se sobrepasa o no le gusta no le insistas.
Usen condón, es difícil saber si es sano, está de por medio su vida,
nosotros nunca lo usamos y tuvimos suerte.
Llega el momento de cortar esta vida y es cuando la experiencia enriquece a
ambos.
No te arrepientas pero no lo grabes ni lo fotografíes es tu privacidad, yo
soy un rico empresario y estoy sujeto al chantaje.
Los detalles hacen de la fantasía algo surrealista, no dejes pasar ninguno.
Utiliza lugares públicos para conocer al contacto.
Vas a prestar algo más importante que tu auto, verifica entonces que esté
asegurado, que esté impecable, listo y dispuesto, entre la otra persona se
sienta más a gusto tendrá más ganas de repetir el acto aunque nunca lo hagas.
No hay nada como la duda para ser mejor cada día. Yo me he puesto a dieta,
hago ejercicio y leo sobre temas sexuales. Me gustó la experiencia pero deseo
que jamás me comparen (aunque lo hagan y la mayor parte de las veces salgas
perdiendo porque lo prohibido es más sabroso). Gracias por leer mis relatos.