Inicio      Melodías Polifónicas      Melodías Reales       Imágenes a Color      Imágenes Animadas      Juegos Java      Vídeos      Karaokes      Temas      Relatos

ANDREA, LA ANALISTA

Cada vez que le entrego una orden para hacer un análisis me quedo
unos minutos más en su laboratorio esperando que me de la espalda...

El próximo mes se cumplirán tres meses que he vuelto a mi país, después de haber estado trabajando en Asia, como médico, me ha costado volver a las rutinas propias del trabajo, las guardias, el consultorio y esas cosas. Trabajo en un hospital de la ciudad al que llego cada día en micro desde mi casa en el centro de la ciudad, aún me cuesta relacionarme con el personal de los demás sectores pero lo intento. Acostumbro correr un par de kilómetros cada día, lo que me ayuda a mantenerme en forma y relajarme de las preocupaciones cotidianas, lo hago a orillas del río que cruza la ciudad. A mis 42 creo que conservo cierta vitalidad y soltura física sin demasiado esfuerzo.

En el trabajo siempre me he intentado mantener el dogma de donde se trabaja no se caga, de esta forma no mantengo relaciones afectivas con compañeras de trabajo, evitándome problemas a futuro. Sin embargo, en esta ocasión no pude sostener ese dogma y es lo que me dispongo a contar.

Andrea es una joven laboratorista, de 23 años recién recibida, 1.70 de estatura, pelo rubio, un poco pecosa, senos pequeños, curvas marcadas y un culo que arranca suspiros a su paso, suele usar unos jeans ajustados y el guardapolvo corto dejando a la vista el magnifico culo.

Cada vez que le entrego una orden para hacer análisis me quedo unos minutos más en su laboratorio esperando que me de la espalda y les juro, que me siento un pajero total mirándole el culo a tan corta distancia que podría tocárselo, lo he pensado en más de una ocasión sin llevarlo a cabo. La verdad siempre creí que no tendría ninguna posibilidad con ella, por lo que nunca intenté nada, obvio por la edad. Bien.

Hace una semana tomé el micro que habitualmente me lleva al trabajo y allí iba ella, sentada dormitando, no lo busqué pero quedé cerca de ella, en el pasillo del micro, entre los apretujones de los que bajaban y subían fui quedando cada vez más cerca de ella, al punto que la rozaba con una de mis piernas, un par de movimientos más y mi "bulto" estaba prácticamente apoyado en su brazo. Entonces comencé a tener una erección indisimulable, tampoco me podía mover, estaba absolutamente en evidencia, esperaba que ella no se despabilara, pero ocurrió que de pronto me miró, sonrió y me saludó.

Peor, se me puso más dura. Ella giró toda su cabeza quedando de frente a mi bragueta, traté de colocar mi portafolios entre mi erección y ella pero en ese momento me detuvo tomando mi portafolio y ofreciéndose a llevarlo. Fue subiendo su mano derecha lentamente por su brazo izquierdo hasta dejarla entre mi bragueta y su cuerpo, sentía un movimiento muy suave de su mano, rozando mi verga.

No daba más. El movimiento era cada vez mayor y yo sentía que en cualquier momento acababa allí mismo. Fue un respiro que la persona que viajaba sentada a su lado se moviera para bajarse, sólo que en ese momento ella se puso de pie de espaldas a mi, apoyando su hermoso culo en mí. Nada me importaba ya, la apoyé con fuerza, la apreté contra el asiento sentía mi pija y su culo, demoramos unos segundos hasta que nos acomodamos en el asiento los dos, hablamos poco, trivialidades. Me enteré entonces que se había cambiado hacia uno o dos días y ahora vivía a dos cuadras de mi edificio.

Solo seguía el movimiento de sus labios, mientras hablaba y la imaginaba chupándomela. Cada vez me calentaba más. Llegamos al Hospital, entramos, ella iría al laboratorio y yo a mi consultorio, sin embargo cuando ya casi nos separábamos la tomé de la mano, y la llevé conmigo, entramos a mi box de trabajo, cerramos la puerta y comencé a besarla, mis manos se fueron directo a su culo, dios, era duro como una piedra, lo recorrí con descaro, abrí su guardapolvo y levanté su camiseta, sus senos eran pequeños, corrí su corpiño y besé sus pezones, mientras con mi otra mano soltaba su pelo, iba de su boca a sus pezones, sin parar.

Se quiso apartar pero no se lo permití, mis manos bajaron a encontrar la cremallera de su jean, abrí sin problema y comencé a deslizar mis manos, a medida que avanzaba bajaba sus pantalones, se los bajé hasta dejar todo su culo al descubierto llevaba una pequeña tanguita la que puede ir tocando suavemente.

Le quité el guardapolvo y la di la vuelta, deseba mirarle el culo, tocarlo, hundir mis manos en esa carne tan deseada, y así lo hice, al punto que escuché cuando me pidió suavidad.

Fui bajando hasta quedar de rodillas, tenía su culo en mi cara, bajé su tanguita y les juro lamí ese orto como si fuese el primer culo que llegaba a mi boca, separé sus piernas, la incliné un poco hacia delante y chupé su culo y su concha separando su vulva con las manos, estaba perdido entre ese culo y esa concha.

Tan perdido que no noté en que momento comenzaba a moverse cimbrando la cintura, bajando y subiendo, sentí y ví el temblor de sus piernas, un estremecimiento y sus dos manos agarrándome del pelo mientras se retorcía.

Pasé mi mano entre sus piernas, metiéndole un dedo hasta el fondo de su conchita, lo que hizo que parara su colita aún más. Me pareció que me la ofrecía, comencé a levantarme y cuando me encontraba perfectamente detrás de ella me desabroché la bragueta, y le froté mi verga en su hermosa ranura, de mi estante con remedios alcancé un frasco con vaselina y unté mi verga, la entrada de su ano y metí uno de mis dedos, tomé su cintura e hice que se inclinara un poco más, abrí sus nalgas y encaminé mi verga envaselinada a su culo, comencé a metérsela, vi sus manos crispadas contra la pared y un suspiro silencioso, tomó mi mano y se la llevó a la boca, me mordía para no gritar.

Toda mi verga entró de una vez en su culo, entraba y salía, entraba y salía, llevé mi mano libre a su vagina y comencé a frotar su clítoris, fue entonces que ella repitió el temblor anterior, de tal forma que sentía mayor estímulo en mi verga.

Acabé sintiendo que todo mi semen quedaba en su ano. Me quede abrazándola unos segundos después de acabar.

Comenzamos a arreglarnos, ayudé a que se vistiera. Esperaba que hubiese disfrutado tanto como yo. Me confesó que era la primera vez que lo hacía por atrás, que cuando le iba a dejar los pedidos de laboratorio se daba vuelta para que yo la viera bien, que no le importaba si otros le miraban el culo, ella quería que yo se lo viera. Por mi parte le confesé que nunca avancé en nada por que creía que nunca me daría calce, te equivocas me dijo.

Se marchó. A los cinco minutos, cuando aún no me convencía que esto había ocurrido, me llamó para decirme que esa noche esperaba que nos viéramos. Desde ese día todas las noches, en su casa o en la mía, repetimos un ritual de besos y cremas.

Autor: Afta Aftalis
 

Para volver al ÍNDICE DE RELATO.... Pincha Aquí

 

Súper SMS

Utilidades PC     Sms_X-Vídeos     Logos_Sexys     Juegos_Premium     Vídeos_Torbe    Top_Play_Ringtones


VÍDEOS PARA MÓVIL Y PC

WEBCAMS EN VIVO

Vídeos Descarga por SMS

 


Diviértete, Enamórate y haz Amigos sin fronteras. Entrar


La página de Relaciones Sexuales y Swinger más grande del mundo. Entrar


Relaciones Sensuales para Solteros Apasionados. Entrar


Los mejores Chats con Cámara en Vivo. Entrar


Relaciones Personales de BDSM y  Estilos de Vida Alternativos. Entrar

La Mayor Oferta de Oposiciones del Mercado

Soluciones Profesionales para el Alargamiento del Pene y corrección de las curvaturas peneales

www.relatoshospitalarios.com