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UN MÉDICO MUY ESPECIAL

Un día desperté y me sentía pésimo, me dolía la cabeza, tenía jaqueca, me retorcía
por dolores de estómago y para colmo de males tenía vómitos muy insistentes...

Vivo solo con mi papá ya que mi mamá vive en South África por asuntos laborales. Resultó que un día en la mañana desperté y me sentía pésimo, me dolía la cabeza, tenia jaqueca, me retorcía por dolores de estómago y para colmo de males tenia vómitos muy insistentes; como mi papá se había ido a las 7:00 de la mañana al trabajo en la oficina, yo había despertado ya solo en casa, por eso decidí llamarlo a él para consultarle que hacer con mis tan molestos síntomas de malestar.

Él se aprestó y me dijo que llamaría al médico para que me fuera a ver a la casa y yo no tener que salir a la consulta. Como a la media hora sonó el teléfono y era nuestro doctor de confianza (le llamaré Ronald) que con su suave voz me decía que atendía hasta las 17:00 horas y que después me pasaría a ver a la casa como a las 18:00, yo le dije que bueno, y para variar a esa hora yo estaría solo como un perrito abandonado.

Cuando eran como las 17:30 decidí irme a dar un baño para esperar bien aseado al doctor, me bañé y me vestí, como cuando a las 18:15 o unos minutos más sonó el timbre de mi departamento. Supuse que era el médico, y no me equivoqué. Llegó y me dio un escueto: Hola! ¿Que tal? ¿Puedo pasar?. Claro, le respondí.

Mi doctor, Ronald K, había llegado a visitarme para examinarme y darme medicinas para sanarme de una manera muy extraña, porque llegó con shorts de tenis y polera… Bueno que raro me dije a mi mismo, pero no le di más importancia a ese asunto. Conversamos un rato de la familia, me preguntó de mi madre en África, y todo el asunto de preámbulo que a la gente le encanta hacer no se porqué. Bueno cuando había pasado ya un buen rato me dice que disculpe como había venido y que él no me iba atender así, entonces me pidió el baño para darse un baño y ponerse la ropa adecuada que traía en un bolso. Yo accedí y lo conduje al baño.

Él cerró la puerta con pestillo y me dispuse a esperar que estuviera listo. Me fui al computador que estaba en un mini hall al lado del baño, como a los veinte minutos se abrió la puerta y salió completamente desnudo. Que… este… ehhh…. que le pasó? le pregunté. Él estaba parado a metro y medio de mi, sin ningún pudor con las manos en cualquier lado menos intentando taparse los genitales que me los exhibía con deleite. Su pene no estaba erecto, pero tampoco flácido, morcillón. Tenia un cuerpo precioso como era alemán, era rubio y su cuerpo estaba lleno de un diminuto vello rubio que lo cubría casi completamente.

Sus axilas eran peludísimas, de un color rubio oscuro, y su pubis tenia una mata de pelos más oscuros o abundantes pero ampliamente localizados, pude notar que sus bolas eran grandes, de piel durita apegada a los cocos y bastante peludas, es decir, algo majestuoso digno de la construcción de una pirámide o inversión de obras viales, para hacer surquitos para pasar la lengua.

En ese intervalo tan corto de tiempo lo observé de pies a cabeza, él de seguro lo notó pero no dijo nada, solo el propósito por el cual había salido todo mojado del baño. Necesitaba una toalla. Yo, como dueño de la casa en esos momentos fui al ropero donde guardábamos toallas. Allá llegó él muy relajado y se secaba paseando por los pasillos de mi casa. Cuando estuvo seco se fue al baño y se vistió. Me dije. Este doctorazo algo quiere. Pero yo, como buen adolescente de colegio católico (otro motivo de próximo relato) decidí hacerme el piola, y no hacerme el entendido. Era mejor así, porque le podía contar a papá, cosa que en esa fecha yo no quería aún. Como a los 5 minutos, me dice… Ya, Roberto ahora si te voy a examinar. Vamos a tu pieza, haya será "mejor" este trabajito… y dio una pequeña risita.

Le comenté cuales eran las molestias que tenía, el movía su cabeza de manera que entendía lo que yo decía (como auténtico periodista de magazine), hasta que al final me dice…. Bueno, comprendo y ya pienso que es lo que tienes; pero igual te tengo que examinar. Okay, respondí algo nervioso. Quítate la polera, me ordenó un poco autoritario. Accedí, y me la quité y me recosté boca arriba en mi cama. Él sacó de un maletín color café su estetoscopio y me auscultó en el pecho. Los dos primeros toques de ese aparato con mi cuerpo fueron fríos, y como médico canalla lo hizo en mis tetillas, que con el frío se pusieron duras como roca. Me examinó bien todo el pecho, ya me había examinado oídos y los ojos, garganta y todo eso. Después, más autoritario aun me dice que me volteé. Yo me volteé. Me examinó la espalda y escuchaba mis ruidos interiores con su estetoscopio (bendito aparatito).

Bueno, cuando finalizó con esto me dijo que tenia una amigdalitis purulenta con otro cuadro de diarrea a la vez, y me entregó una receta para comprar en la Botica. Yo pensé que ya todo estaba listo... pero NO!!. [Caracoles] bueno, tu papá me dijo que aprovechara la visita para hacerte un chequeo completo, me dijo con tono autoritario casi fascista. Bueno, no pierdo nada. Le dije entre bromas. Necesito que te desnudes, con voz seca me dijo. No dije nada y me desnudé. Ponte boca abajo. Y, yo muy casi esclavizado obedecía.

Bueno, lo primero que tenemos que hacer (con voz dulce como de tía de párvulos), es tomarte la temperatura; y la mejor forma de tomar la temperatura es en el recto. Seguido de esto me llegó a mi ano un termómetro muy frío y delgadito, que a pesar de ser más flaco que un lápiz molestó a mi virgen ano. O disculpa me dijo, fui muy brusco, esto quizá moleste un poquito pero es necesario, y comenzó a girar el termómetro dentro de mi ano.

Yo estaba comenzando a excitarme cuando lo sacó y muy serio vio la temperatura: 36.5°, o sea, estaba todo Okay en esas oscuras latitudes. Terminó con eso y me tomó la pierna derecha y la levantaba y movía analizando que mis articulaciones estuvieran bien supongo. Cada cierto rato sentía que pasaba la mano por mis pelos de la piernas, y eso me tenia con un pene a 100… a punto de… ustedes saben mejor que yo.

Cuando finalizó con eso, me dijo que ahora me tenia que examinar lo más genial y preciado que un hombre posee. Tenemos que cuidarlo, respetarlo y quererlo mucho, me dijo. Sigue mi consejo es bueno. Date la vuelta. Y quedé con mi pene erecto apuntando a él. Hay un problema, me dice observando mi paquete. me dice: Soy algo escrupuloso con estas zonas del cuerpo, y yo antes de examinarlas, les pido a los pacientes su autorización para dos cosas. Dígame ,le dije, nervioso por la tremenda erección que mantenía con fuerza. Primero: ¿Aceptas a que manipule tus testículos y tu pene durante el examen de ellos?. me dice serio. Si, no hay problema ,le dije. Y lo segundo: ¿yo para trabajar en esa zona, a los pacientes que tienen pelo (o sea todos) en los testículos, borde del pene y el pubis les pido si se pueden afeitar porque no me gusta el pelo ahí. ¿Que dices? Sino, no te puedo examinar. Me asusté un poco, pero le dije que bueno.

Entonces tomó unos instrumentos de su maletín y me puso espuma abundante sobre todo mi paquete, y como acción premonitoria, me puso una puntita de espuma en la punta del pichulín. Sin pudor, con sus grandes manos esparció la espuma por mis bolas, por mi pubis, y todo lugar donde había pelo. Luego me tomó un testículo y comenzó a afeitarlo… luego el otro... y finalmente el pubis. Me dijo que fuera al baño para que me enjuagara y seguir con la revisión médica. Lo hice. Volví sorprendido, parecía un bebito, pero con el pene duro. Él sonrío. Ves así te ves más decente me dijo… como menoscabando mis vellos púbicos (y eso que él tenia, se los había visto hace 5 minutos).

Tomó entonces mi bola derecha y la apretaba, yo cerré los ojos y me dejé hacer. Él revisándome los huevos daba comentarios y yo no veía que hacia con ellos, pero sentía que los oprimía con fuerza y desquite, luego tomó mi pene, y me dice: veamos si corre rápido la piel? si… está bien…

Mira Roberto, esto es un poco molesto, a los jóvenes como tú les da vergüenza, pero no temas... estamos en confianza… y comenzó a masturbarme frenéticamente con la excusa de que era para ver si se me ponía bien duro y eyaculaba semen ya bueno… Noté que ya él estaba muy caliente, y se metió mi pene en la boca… yo no me sorprendí nada por tanta excitación, entré al delirio… él seguía y seguía chupando mis 18 cm. mientras tanto él se desnudaba rápidamente... casi como un loco.

Quedó desnudo. Precioso, muy blanco, casi ario con esos pelos que ya les conté con detalle, él se especializó todo el rato en darle duro a mis bolas, las succionaba con un placer, que sonaba como cuando algunos sorben los platos, su pene, largo como de 22 cm. se apoyaba en mi, lo pasó por mi cara restregándolo por todos lados, metiéndomelo en la oreja, en el ombligo, etc. realmente excitante, después tomó su estetoscopio y me lo pasaba por las bolas y la polla, hacia como que lo examinaba. Yo no se lo chupé, pero si le di una masturbación que no olvidará. De ahí nos besamos, y me dijo, basta. Ya habíamos quedado bañados en semen, así que nos dimos un baño (juntos) y después cenamos y él se fue. Después les contaré otras aventuras, como las de donde estudio que es buenísima.

Autor: Robmendezzx
 

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