Con mi esposa
llevábamos 6 años
queriendo tener un
hijo, después de
muchos estudios
descubrí que yo era
el de los problemas
y como a ella le
hacia ilusión tener
un hijo no le dije
nada, para no
angustiarla.
Pasado un tiempo
olvidamos un poco el
tema, con ella
solemos tener una
buena vida sexual,
pero algunas de mis
fantasías mas
bizarras ella se
negó de plano.
Estando de guardia
en el Hospital
conocí a un
enfermero joven,
alto, bien parecido
que le toco
asistirme ese día.
Como la noche estaba
tranquila empezamos
a hablar: el chico
era soltero, sin
pareja y un poco
tímido. La
conversación giro en
torno al sexo y una
de sus fantasías era
tener sexo con una
mujer sin que ésta
lo viera, vendada
supuse, de repente
en mi cabeza surgió
una idea. Siempre
soñé con ver otro
hombre follarse a mi
mujer, una fantasía
que mi mujer siempre
se negó. El
enfermero al cual
llamaré Oscar para
resguardar su
identidad se mostró
curioso cuando le
conté mi fantasía.
Le mostré una foto
de ella para ver si
le gustaba y
efectivamente así
fue. Preparamos un
plan. Tardamos unos
10 minutos. Luego le
dije que necesitaba
unos estudios
médicos de el porque
mi mujer toma la
píldora y no usamos
condones, no era
cierto del todo. Una
semana después
Oscar me contactó,
preguntó si todo
seguía en pie, que
ya tenía los
análisis y habían
dado bien, le dije
que sí.
En casa le propongo
a mi mujer salir de
fin de semana
romántico, paseo,
cena, sexo...
asintió encantada.
Mandé un SMS a
Oscar, reserva
habitación a mi
nombre en Hotel
Casablanca, a la
hora 24, tú
escóndete en el baño
de la habitación,
consigue filmadora.
Luego de una linda
cena con mucho
alcohol partimos
hacia el hotel,
llegamos, yo la dejo
y voy a recepción
simulando un
registro, pues la
habitación 101 ya
estaba abierta y
reservada, las
llaves las había
retirado Oscar
antes. Entramos, vi
que el baño estaba a
oscuras, tuve que
disuadir a mi mujer
de no entrar en el
baño metiéndole mano
y fingiendo un
calentón, ella se
entra a calentar,
por el rabillo del
ojo veo una
lucecilla roja en el
baño, ahí está él,
es la cámara,
pienso.
A propósito empiezo
a desnudar a mi
mujer cerca del
baño, vestido,
zapatos, medias,
sujetador... queda
solo con las
braguitas, la
acuesto en la cama,
le beso labios,
cuello y paso a
acariciar sus tetas
y pezones, después
de juguetear 5
minutos con sus
pezones, se ponen
duros como rocas,
ella estaba muy
caliente, le
propongo hacerlo
pero ella con la
vista cubierta para
aumentar otros
sentidos y atada.
No se niega, le
cubro la vista y ato
sus manos con
pañuelos a la cama.
En ese instante sale
Oscar del baño,
desnudo, sonriente,
cámara en mano, su
polla es grande pero
no está erecta,
cambio de lugar con
él, silenciosamente,
tomo la encendida
cámara. El
suavemente besa el
cuello de mi mujer
que está tan
cachonda que no se
percata que es otro
hombre, sigue hacia
abajo, pezones
,ombligo, se topa
con las braguitas y
rápidamente se las
quita
deslizándoselas
piernas abajo.
El coño de ella está
prolijamente
rasurado, él le
separa las piernas
hasta que se ve
claramente, labios
mayores, menores y
clítoris. El recorre
con sus manos las
piernas de mi mujer
desde los tobillos
hasta la
entrepierna. La mira
extasiado unos
segundos. Esta
imagen de ella
atada, vendada,
desnuda, abierta de
piernas y a su
merced lo excita, su
polla lentamente
como un cañón va
creciendo y
poniéndose erecta.
Con habilidad mete
su boca en el coño
haciéndole un
espectacular
cunnilingus sacando
de ella fuertes
gemidos, luego mete
sus dedos en su ano
y coño hasta hacerle
pedir que la
penetre. No se hace
rogar, le levanta
sus piernas
abiertas, las apoya
sobre sus hombros,
apunta su glande
inyectado en sangre
hacia la vulva y zup...
entra todo,
deslizando por una
bien lubricada
vagina.
Mientras yo filmo
entretenido con la
toma que se ve el
trasero apretado y
firme de él, entre
sus piernas medio
abiertas cuelgan sus
hinchados
testículos, su pene
casi no se ve pues
está dentro de mi
mujer y apenas sale.
Él embiste, mete y
saca. Los gemidos de
ella son fuertes, y
después un ahhhhh!!
tan fuerte que
retumba y se escucha
fuera de la
habitación, su
primer orgasmo,
luego vino un
segundo casi igual
al primero, él está
a punto de correrse,
ella ruega dame tu
leche, pero no, la
penetración es tan
profunda que su pene
pega en el útero,
ella se queja de
dolor, yo no quiero
que el se corra,
tengo muchos minutos
para grabar aún.
Interviniendo lo
freno diciéndole a
ella de darse la
vuelta y ponerse en
cuatro patas. El de
mala gana calladito
retira su polla. La
desato, evito que
descubra los ojos,
ato las muñecas a su
espalda y pongo
almohadas bajo su
vientre. Meto mis
dedos en el coño de
ella, está húmedo y
muy, muy caliente,
se la dejo a Oscar
que sube a la cama,
mete su boca en el
año de mi mujer que
sorprendida por la
guarrada grita mi
nombre, luego le
sujeta las tetas,
tira de los pezones,
agarra sus caderas y
la penetra
vaginalmente con
suma facilidad pues
su coño está
dilatado y mojado,
empieza a bombear
tan fuerte que los
resortes de la cama
trinan como si se
fuera a desarmar.
Ella gime,
rítmicamente ah,ah,ah,
suda, él también,
dámela, ruega ella,
la pareja de amantes
grita al unísono
tanto que ella no se
da cuenta que no es
mi voz, llegan al
orgasmo juntos.
Entre la polla que
el mantiene dentro y
la vagina de ella se
escapa un hilillo de
semen pero al
retirarla una
cascada de semen
blanco, espeso,
caliente, se escapa
de dentro de ella
resbalando por sus
piernas !que rico!
te siento caliente
dentro de mi! grita
ella, olvidándose
que esta en un hotel
y no en casa.
¡Que toma de cine!.
El saca su miembro
flácido, goteante,
cambiamos de lugar,
mientras yo meto mis
dedos en el ano y
juego un rato, veo
fascinado como el
semen de Oscar no
para de salir.
Oscar juguetea con
su polla, mientras
pasan los minutos,
vuelve a tener una
erección. Móntame
ahora le digo a ella
y hago una seña a
Oscar que
hábilmente ocupa mi
lugar. Ella tantea
unas piernas, sube
sus manos atadas por
ellas hasta
encontrar una gran
verga, tiesa, dura e
instintivamente se
la mete entre sus
piernas, lo monta
dándole la espada a
su cara, increíble
ver la cara de ella
aún con su vista
cubierta con su boca
abierta, su mueca de
éxtasis mientras
como una joqueta
cabalga a pelo, sus
tetas bailan, dame,
dame, gime.
Esa es una hermosa
imagen de mi mujer
siendo gozada por un
extraño. Un fuerte
respiro de él,
explota dentro de
ella, indica que la
ha inseminado por
segunda vez, ella
sigue cabalgando, él
no puede más, su
pene, vientre, pubis
se ensucian del
semen que pierde
ella, ella grita
siii, ha llegado
a su tercer orgasmo
de la noche. Hay que
bien, dice ella,
descúbreme que me
quiero lavar (no
debo dejarle) le
digo que hay más,
¿aún te queda, que
tomaste?, pregunta
ella, vamos colita
arriba, le digo.
Mientras se acomoda,
Oscar baja de la
cama, escapa, se va
al baño,
sigilosamente se
viste. Yo la penetro
analmente mientras
un ya vestido y
sonriente Oscar
filma. Cuando me
corro, apaga la
filmadora y sale de
la habitación. La
descubro y desato,
satisfecha y feliz
se va a lavar,
vuelve y dormimos
hasta la mañana
siguiente,
despertamos, la
habitación huele a
esperma y sudor,
salimos, entregamos
las llaves a un
sonriente conserje,
(que habiendo
escuchado y luego
visto a Oscar salir
de la habitación)
pregunta
intencionadamente si
lo pasamos bien.
A la semana Oscar me
entrega un DVD, si
hizo copias no lo
sé. A los tres meses
mi mujer confirma
que está preñada.
Feliz me pregunta
¿como?, ¿después de
tantos años?. Le
muestro la
filmación, entre
llantos al verse
cogida por un
extraño, casi me
mata, pero al ver
mis estudios que
demuestran mi
esterilidad se calma
y al verse gozar
como una perra se
excita tanto que
follamos, luego me
pregunta ¿Quién es
él? Un donante,
respondo. A los
nueve meses tuvimos
una niña. A Oscar no
lo he visto desde
entonces. Por
supuesto a él ni una
palabra de esto. Yo
cada tanto me excito
mirando el disco.
Tal vez repetiremos
pero… sin taparle
los ojos.