Fue muy bien atendida en
Urgencias por un médico muy sexy...
Pues
allí estaba yo, un sábado por la noche en urgencias. Eran las 22.30 horas y
estaba muerta de asco pensando en que mis amigos se lo estarían pasando de
muerte mientras yo estaba esperando mi turno.
Tenía
un terrible dolor de espalda y antes de salir decidí pasarme por allí haber
que me decían. Antes de continuar he de decir que soy una chica resultona, soy
castaña con pelo liso y ojos grises, mi físico es normal pero no puedo
quejarme.
-
¿Diana ?- Preguntó la enfermera. Me levanté y ella me llevó hasta el box de
urgencias donde iba a ser atendida. Me senté a esperar a que llegase el médico
y la verdad me sorprendió. Era un muchacho alto, musculoso, moreno y con unos
enormes ojos verdes. Le expliqué lo que me pasaba y me mandó quitarme el
pantalón que llevaba para poder auscultarme. Yo debajo llevaba un bonito tanga
negro de encaje que resaltaba mi piel pálida. Comenzó a tocar mis caderas para
ver si el dolor provenía de ahí, como no era así me mandó ponerme de pies y
quitarme la camiseta para mirarme la espalda, así que me quedé delante de él
en sujetador, que hacia juego con mi tanga, y en tanga.
Comenzó
a tocarme la espalda y un escalofrío recorrió mi cuerpo, me estaba poniendo
muy caliente saber que un tío como él me estaba tocando. Me mandó vestirme y
salir fuera, me iba a hacer una radiografía. Así que de nuevo volví a la sala
de espera del hospital. Minutos después me hicieron la radiografía y me llamó
de nuevo el médico. Yo no estaba dispuesta a irme sin el número de teléfono
del doctor.
De
nuevo me volvió a decir que me desnudase como antes para volver a mirarlo
porque no encontraba nada raro en la radiografía, así que de nuevo me quedé
desnuda ante él. Esta vez no pensaba desaprovechar la ocasión. Incliné mi
culo hacia atrás para rozar, sin querer, su paquete. No se apartó así que
comencé a apretar un poco más. Y sus manos se deslizaron por mis muslos
suavemente, eché la cabeza hacia atrás para apoyarla en su hombro de tal modo
que comenzó a mordisquearme el cuello.
-
Espera, pondré el pestillo en la puerta- dijo. Yo no me moví de mi posición y
ahora lo noté pegado a mi cuerpo semidesnudo pero con una diferencia, tenía su
polla muy dura apretando fuerte y pidiendo a gritos que la sacasen de allí. Me
desabrochó el sujetador y me volteó, estaba frente a él y nuestras bocas se
unieron, estaba deseando sentir su lengua en mi boca, comencé a desabrocharle
la camisa y descubrí un torso depilado y fuerte, comenzó a tocarme las tetas y
quiso bajar su boca hasta ellas pero no lo dejé y me puse de rodillas, tenia
ganas de ver su polla, bajé su pantalón y salió sin esperar. No era demasiado
larga pero si ancha y por supuesto muy apetecible. Comencé a bajar y subir la
piel de su polla y notaba como su respiración cada vez era más agitada,
momentos después comencé a lamer su capullo muy lentamente, de modo que
pudiese sentir cada movimiento de mi lengua y comencé a meter su polla en mi
boca. Despacio y presionando sobre ella para q notase mis labios, una vez dentro
comencé a lamerla con mi lengua y comencé a sacarla también despacio y rozándola
suavemente con mis dientes. Me pedía que por favor se lo hiciese más rápido
pero quería hacerle sufrir un poquito así que continúe despacio y fui
incrementando el ritmo poco a poco, llegó un momento en el que el ritmo era
frenético y me dijo que se iba a correr y en ese mismo instante comencé a
notar su esperma en mi boca, me lo tragué a pesar de que nunca lo había hecho.
¿Sabe que puede
agrandar su pene usando sólo unos simples ejercicios y técnicas?
Todo lo que necesita son sólo unos pocos minutos al día y los
resultados son permanentes. Puede parecer difícil de creer, pero
funciona. Este método es 100% Natural, sin Bombas de vacío, Píldoras
o aparatos mágicos, y por supuesto sin Cirugía. Algunos hombres han
experimentado aumentos de hasta 10 cm.! Lo mejor de todo es que la
mayoría de ellos obtienen resultados dentro de las primeras 2 ó 3
semanas.
-
Túmbate que ahora tendrás tu recompensa- me dijo. Me tumbé en la camilla y
lamió mi ombligo haciendo que mi coño se empapase aún más, comenzó a bajar
mi tanga con los dientes hasta que estuve completamente desnuda al igual que él.
Separó mis piernas y comenzó a pasar su lengua por mi raja y notó como estaba
de húmeda y empezó a meterla cada vez más hasta que se encontró con mi clítoris
que pedía a gritos un poco de atención. Me succionaba el clítoris y yo me
derretía de placer, su lengua buscó mi agujero y hábilmente se introdujo en
mi vagina. Siguió lamiendo mi coño y metió dos dedos en mi coño, y ya no
pude más y exploté en un orgasmo increíble, pero yo quería más, quería
notar esa polla dentro de mi coño, lo necesitaba. Le pedí que se tumbase en la
camilla y me coloqué encima, rozando con mi coño la punta de su polla y él me
pedía que la metiese mas, así que puse su capullo en la entrada de mi cueva y
metí el capullo, despacio, recreándome en la situación y sin esperarlo me la
metí toda de golpe, cosa que hizo que ambos diésemos un grito de placer,
comencé a moverme cada vez mas rápido y me vino otro orgasmo pero yo no quería
que él acabase tan pronto, así que me saqué la polla y me agarró para
ponerme a cuatro patas y metérmela de nuevo, cada vez el placer era mayor y sabía
que no tardaría mucho en tener otro orgasmo. Mientras metía y sacaba su polla
de mi coño me agarraba y masajeaba las tetas. De repente noté como se corría
en mi coño a la vez que yo tenía otro orgasmo. Nos besamos y salió a hablar
con la enfermera, no sé que le dijo pero nos fuimos a su casa y continuamos con
una noche llena de sexo, pero eso ya será en otro relato.