Un caso
delicado y muy peligroso al que le ayudaría
una doctora la cual era su respaldo
y su único contacto
Era Abril,
a mediados, hacía buen tiempo en general, volvía del gimnasio de hacer un poco
de defensa personal, me gustaba mantenerme en forma, nunca se sabe que te puede
deparar el destino. Llevaba más de un mes sin trabajar, no se había presentado
ningún caso, la verdad es que estaba la cosa un poco floja. Cuando entré en
casa lo primero que hice fue darme una ducha muy relajante y sólo con el
albornoz puesto me tumbé en el sofá, la verdad es que estaba algo caliente, la
última vez que tuve sexo fue con Julián, hace ya tres semanas, un antiguo
amigo de la academia de detectives que de vez en cuando nos reunimos y nos
pegamos un homenaje mutuo. Estaba pensando en masturbarme...y cuando empecé a
abrir mi albornoz para empezar a acariciar mis pechos.....tirorirori!!!
tirorirori!!..sonó el maldito teléfono!!!!..
-Por favor, busco a Sandra, la detective?
-Hola, soy yo, qué desea?
-Verá, Srta. Sandra, la llamo desde el juzgado, necesitaríamos contratar sus
servicios para una investigación muy delicada....si estuviera interesada
concertaríamos una cita y le explicaríamos..solo puedo decirle que los
honorarios serían muy generosos.
-De acuerdo!!, dígame donde y cuando.
-Pues si es tan amable... hoy a las cinco en el juzgado, pregunte por el Señor
García.
Allí me presente a la hora convenida, estaba súper alucinada!!!, ¿qué misión
me podrían encomendar a mi en un juzgado?... ¿es que no tienen ya a la policía?...
muchas dudas que pronto fueron disipadas...
-Verá Srta. Sandra, tenemos un problema, según la denuncia por parte de la
enfermería de una entidad penitenciaria, creemos que en dicha cárcel se están
cometiendo delitos tanto de estupefacientes como de prostitución, pensamos que
tanto reclusas como dirigentes están pringados y ya ha habido alguna muerte por
sobredosis, la opinión pública empieza a ponerse nerviosa y nosotros no
tenemos absolutamente ninguna prueba, sólo las sospechas de la encargada de la
enfermería, la doctora Heras.
-Y que quieren que haga yo? -les pregunté.
-Pues pensábamos en introducir un agente de incógnito como reclusa para llevar
a cabo investigaciones desde dentro, el problema es que nuestras agentes pueden
ser reconocidas por algunas presas y podrían correr ciertos peligros..y habíamos
pensado que tal vez usted?...
-Veamos si lo entiendo, quieren que entre de incógnito en una prisión de
mujeres e intente averiguar quién mueve los hilos del tráfico de droga y el de
la prostitución. ¿Con qué respaldo cuento?
-Sólo con la doctora Heras, es la única que sabemos que no está pringada, ya
que la denuncia partió de ella, por mediación de este contacto usted nos irá
informando y ella siempre velará por su seguridad dentro de la cárcel. El
resto del personal, Directora, carceleras, guardias y reclusas no sabrán quien
es usted en realidad.
-Creo que es muy peligroso!!, si me descubren podría acabar muy mal!!. Tendré
que pensarlo...
-Que le parece 1.000.000 de pesetas ahora y otro al acabar la misión??
-Creo que ya lo he pensado!!!! Acepto!!!.
El plan era en principio simple, ingresaría en prisión por una acusación de
robo a mano armada, durante 45 días como máximo, a fin de evitar sospechas...
mis únicos contactos serían la doctora Heras de la enfermería y un policía
que vendría como falso abogado una vez por semana. A ellos debería darles toda
la información que fuera recopilando.
Una semana después de esta reunión, un coche de policía me llevaba esposada
hacia la Prisión situada en las afueras, era una prisión de máxima seguridad
y solo de Mujeres, aunque el personal se componía tanto de hombres como mujeres
entre celadores, guardias, enfermería, cocinas, lavandería y dirección. Mi
nombre falso seria Silvia, llevaba como única ropa un pantalón vaquero y una
camisa gris, un anorak colorado y mi aspecto era más o menos desaliñado, sin
peinar, sin maquillar, incluso me rompí alguna uña para parecer mas
descuidada, a partir de ese momento tendría que recurrir a todos mis
conocimientos para descubrir sin ser descubierta.
Los policías me dejaron a las puertas de la prisión, en manos de dos guardias
que recogieron la documentación y me llevaron después de incontables puertas
electrónicas y controles hasta una sala donde había dos celadoras, una sentada
detrás de una mesa y otra de pie, había una camilla bastante cutre a un lado.
Las celadores llevaban un uniforme azul de chaqueta y falda, camisa blanca y tenían
recogido el pelo en un moño. Llevaban un cinturón con un walkie talkie y una
porra que a priori parecía de cuero negro. Encima de la mesa, perfectamente
doblado había dos uniformes azul clarito, pantalón y camisa que supuse sería
para mi.
-Vamos a ver quien tenemos aquí? -dijo la celadora que estaba sentada- Silvia,
28 años, condenada a 45 días por robo con intimidación a mano armada, sin
antecedentes... muy bien Señorita, estas son las reglas... su numero de control
es el 2018, la actividad empieza a las nueve hasta las dos, hora en que se
come... tarde libre hasta las siete que toca duchas. Celda compartida con otra
reclusa a menos que esté enferma, en ese caso irá a la enfermería. Prohibido
contactos físicos de cualquier clase, peleas, etc... con otras reclusas,
siempre el uniforme reglamentario. Ahora desnúdese!!
-Perdón, ¿cómo dice Señora?
-Estás sorda!!... que te desnudes y metas tu ropa en esa bolsa.
Me quité la camisa y el pantalón, quedándome en braguitas y sujetador delante
de las celadoras, metí mi ropa en una bolsa. Las celadoras compartieron una
mirada picarona entre ellas...
-Quítate el sujetador, y apoya las dos manos en esa camilla!!! -me dijo la
celadora que estaba de pie mientras sacaba del bolsillo un guante y un pequeño
tubo que se asemejaba a los de los dentífricos.
Las dos celadoras eran más bien jóvenes, cerca de treinta y pocos años, no
tenían mal tipo y eran más bien del montón. Yo empecé a actuar para hacer
mas creíble mi papel.
-Que me van a hacer?, por favor!!, no me hagan daño!!!
Apoyé mis manos en la camilla y encorvé un poco mi cuerpo hacia delante a
petición de la Celadora, esta empezó a examinar detrás mío mi pelo como si
buscara algo, luego bajó la mano por mi espalda y antes que me diera cuenta de
un tirón bajo mis bragas hasta los tobillos.
-Abre las piernas..corazón! -me dijo la celadora
-Por favor, noooo!!! Qué va a hacer?
-Veamos si traes algo escondido, princesita!!
Noté como por lo menos dos dedos enfundados en un guante y empapados en algún
lubricante se abrían paso entre mis nalgas... la verdad es que aquello a mi no
me disgustaba mucho pero mi papel era hacerlas creer que era una chica sencilla
y que era una experiencia desagradable para mi.
La celadora introdujo su dedo medio por mi ano, girándolo y recogiéndolo
dentro de mi.
-Nooooo, ahhhh, me hace daño!!!!, por favor!!... mentí.
-Calla princesa!!!,jajajaja, seguro que te gusta!!!!
Hizo ademán de sacarlo, pero cuando casi lo tenía fuera lo volvió a
introducir...
-A lo mejor no he tanteado bien........jajajaja
-Bastaaa, por favor!!!!, gemía yo
Lo sacó y dijo:
-Ahora date la vuelta, túmbate boca arriba en la camilla y abre bien las
piernas!!!!
Hice lo que me ordenaron y entonces la celadora introdujo dos dedos en mi coño,
abriéndolos en tijera dentro de él y tanteando por todos mis rincones... tuve
que hacer grandes esfuerzos para no excitarme... no quería que descubrieran que
venía preparada para todo. Después de registrar minuciosamente... los sacó y
le dijo a su compañera:
-¿quieres registrarla tu?
-por supuesto... no vaya a ser que se te haya quedado algo
La otra celadora también me introdujo sus dedos y se recreo durante un rato
dentro de mi... al sacarlos se los llevó a la boca chapándoselos y dijo:
-mmmmmmm, todo bien, está limpia.
-Bien, vístete con esto y vamos a la enfermería reclusa 2018!!!, para
reconocimiento médico.
Me bajé gimiendo de la camilla, me puse mis braguitas pero no me dejaron
ponerme el sujetador, decían que podía intentar estrangular a alguien con él
y estaban prohibidos, después el traje azul clarito con mi número a la altura
de mi pecho izquierdo. Fui llevada a la enfermería, allí había una mujer de
pelo negro largo y liso, no muy alta, llevaba una bata blanca abierta y a través
de ella se le adivinaban unos grandes senos, tenia una carita delgada y una
sonrisa amable... era muy guapa.
-Reclusa 2018, no lleva nada oculto Doctora, se la dejamos para que le abra
ficha médica.
Se fueron las dos celadoras y nos dejaron a la doctora y a mi a solas.
-Doctora Heras?, soy Sandra... le dije en tono bajo
-Si, ya lo se, ábrete un poco la camisa que te voy a auscultar para disimular
mientras hablamos...
Desabroché dos botones de mi camisa y Heras apoyo el estetoscopio sobre me teta
izquierda... el contacto frío me hizo pegar un pequeño suspiro.
-No debían haber enviado a alguien como tú, eres demasiado bonita, puedes
tener problemas aquí. Dijo Nuria
-Gracias Nuria, tranquila, se defenderme, no se preocupe. Póngame al día de lo
que sabe.
-Bien, de dos meses para aquí ha habido dos fallecimientos por sobredosis de
dos reclusas, nadie sabe como llegó la droga a ellas, también tengo reclusas
con infecciones vaginales por contactos sexuales sin duda con hombres... pero no
quieren decirme como lo han cogido... creo que la directora tiene algo que ver
pero no es seguro. Te recomiendo que intentes sonsacar algo a tu compañera de
celda, se llama Cristina y creo que sabe algo... si tienes problemas di que te
duele el estómago y te traerán aquí y yo te dejaré ingresada un par de días
hasta que la cosa se calme... debes tener cuidado, sobre todo con un grupo que
llaman Las Machonas, su jefa es Nancy y es muy peligrosa... le gusta la carne
fresca... y creo que son los gatitos de la directora......
En ese momento se abrió la puerta de la enfermería y entró una mujer alta,
rubia, con una porte impresionante, llevaba el pelo peinado y engominado hacia
atrás, ojos azules, nariz egipcia, mirada dura... vestía con un traje que mas
parecía de hombre que de mujer.
-Hola Directora, estaba examinando a la nueva, parece que está todo bien...
dijo la doctora disimulando y haciendo que me tomaba el pulso.
La Directora se acercó y me miró de arriba abajo, su mirada se paró en mi
escote provisional ocasionado por los botones desabrochados de mi camisa, mi
tetas casi estaban fuera a punto de enseñar mis pezones... luego me miró a los
ojos y esbozó una sonrisa mientras asentía con la cabeza y se mordía sus
labios.
-Celadora!!, lleve a la reclusa 2018 a su celda!... e infórmele de todas las
normas de la institución.
Fui llevada a través de unos pasillos hasta mi celda, a medida que avanzábamos
oía voces a los lados, procedentes de las celdas laterales:
-Vaya Bombón!!!, traerla aquí!!!
-Noo, mejor a mi!!! Es un caramelo!!
-Verás cuando la vea Nancy!!!... se la va a comer enterita...mmmmm!!!!!
Yo ponía cara de asustada y preocupada pero estaba tranquila... tenía que
mantener el control. Fui llevada a la celda 27, allí estaba Cristina, mi compañera,
era delgada, morena, pelo corto casi de punta, con varios pendientes en una de
sus orejas, cejas muy oscuras y ojos rasgados, se le adivinaba poco pecho y
estaba leyendo una revista tumbada en la litera de abajo. La celda era de unos
tres metros cuadrados, con dos literas, una mesa y un ventanuco lógicamente con
barrotes.
-Me llamo Silvia, le dije..y tú?
-Cristina, pero llámame Cris, de todas maneras aquí solo eres un numero. ¿por
qué estas aquí?
-Robo a mano armada, 45 días y tú?
-Por vender pastillitas....a los niñatos.
Estuve hablando con Cris durante horas, intentado hacerme su amiga, cuando parecía
que ya nos llevábamos bien le pregunté como conseguir droga, para hacerlo mas
llevadero. Al principio se resistió a decirme nada pero finalmente me dijo que
ella se lo diría a la persona indicada y ésta se pondría en contacto conmigo.
El día terminó con normalidad, al día siguiente, después de algunos trabajos
de limpieza, llegó la comida, estuve atenta a todo lo que podía, observé como
algunas celadoras hablaban siempre con las mismas presas, sobre todo con una que
era como un armario, llevaba una camiseta de tirantes y se le veían músculos
hasta en las cejas, era de metro setenta... con unas piernas impresionantes,
labios muy carnosos y cara alargada, con un tono oscuro de piel. En el brazo
derecho llevaba un tatuaje de una chica semidesnuda con una serpiente alrededor.
Se juntaba con otras de su mismo estilo, practicaban culturismo pero sin
exagerar, noté que varias veces me miraban y luego cuchicheaban entre ellas.
-¿quién son esas?. Le pregunté a Cris con disimulo
-Ufff, son las Machonas, mantente alejado de ellas, sobre todo de la del
tatuaje. La llaman Nancy. Es lesbiana y un poco bruta... como le gustes no parará
hasta follarte.
Esa semana fue normal, la doctora se encargó de que me molestaran poco, Cris
prometió conseguirme el contacto para pillar coca. Tenía poca cosa, pero todo
se precipitó al décimo día. Estábamos en las duchas, yo estaba dejando que
el agua mojara bien mi cuerpo, frotándome entera con la esponja, tenía los
ojos cerrados cuando de repente me di cuenta que no oía a nadie... abrí los
ojos y vi que todo el mundo había desaparecido de repente... apagué el agua,
me enrollé una toalla alrededor del cuerpo y salí de la ducha al vestuario,
allí me esperaban cuatro mujeres, estaban con pantalones cortos y top de color
negro, ¡eran Las Machonas¡, sus cuerpos brillaban de sudor y sus músculos
estaban tensos y marcados, sin duda venían de hacer pesas y habían echado a
todas las reclusas del vestuario. Enseguida reconocí a Nancy, se acercó a mí
y sus compañeras me rodearon.
-Mira que Barbie tenemos aquí!!!. Me dijo mientras ponía un dedo en mi boca y
lo movía alrededor de mis labios. Creo que lo vamos a pasar muy bien todas
juntas. ¿por qué no eres buena y le das un besito a Nancy?.
Se aproximó a mí intentando besarme, yo aparté la cara, entonces sin darme
tiempo a reaccionar, Nancy bajo su dedo de golpe y me despojo de la toalla de un
tirón dejándome desnuda, sus amigas me sujetaron de los brazos y levantándome
como si fuera una pluma me tumbaron sobre los bancos de madera típicos de los
vestuarios, ¡eran muy fuertes! No podía quitármelas de encima¡¡, mientras
dos de ellas sujetaban mis brazos otra abrió una de mis piernas y enseguida
note como una lengua intentaba penetrar en mi coño.
-¡¡¡dejarme en paz!!! Imploré.
Demasiado tarde, la lengua de Nancy se había apoderado de mi coño, lo
succionaba con fuerza y lo lamía con ansiedad, una de sus compañeras se había
adueñado de mis tetas y se las comía a su gusto, mordiéndome los pezones y
tirando de ellos con los dientes, Nancy se ayudaba de sus manos para abrir bien
mis labios vaginales y meter su musculosa lengua y follarme con ella, otra de
las Machonas intentó besarme pero yo aparté la cara, pensaba en intentar
soltarme y darlas una buena lección de Judo... pero las acometidas de Nancy
eran muy fuertes y empezaban a hacer mella en mi. Notaba que me excitaba por
momentos pero hacía lo posible por no correrme y darlas motivos para seguir.
-Mmmmmm, que rica estas... Barbie... a ver si te gusta esto??
Nancy metió dos de sus enormes dedos en mi raja y empezó a follarme con ellos
con rapidez, las otras Machonas se entretenían sobándome los pechos y chupando
mi cuerpo... la verdad es que estaban poniéndome a cien, tenia ganas de
relajarme y disfrutar más de esa orgía pero tenia que disimular, así que me
puse a gritar pidiéndolas que pararan pero en verdad quería que siguieran. Una
de las Machonas puso sus tetas sobre mi cara, pude sentir la humedad y el olor
del sudor en ellas, las restregó bien mientras me pedía que se las chupara,
sus pezones rozaban mis labios... estaba a punto de correrme sin remedio,
aquello sobrepasaba mis limites, noté varios dedos sobre mis labios vaginales y
alguno sobre mi culito... entrando y saliendo a su gusto... estaba empapada... y
justo cuando me estaba corriendo, apretando mis dientes para no gemir de placer
una voz fuerte y grave resonó en el vestuario:
-¡¡Basta!!, ¡soltarla de una vez!.
Era la directora y algunas celadoras, Las Machonas me soltaron y yo empecé a
llorar mientras me tapaba con la toalla, lógicamente estaba disimulando...
-Llevarlas a sus celdas!!, menos a la reclusa 2018!!
La directora se acercó a mí y cogiéndome del hombro empezó a consolarme.
-¡Tranquila niña, no ha sido nada, no llores, ven conmigo, te daré algo que
te hará bien...
Me puse solo la camisa y fuí con la directora hasta su despacho... allí sobre
su mesa había un sobre abierto con un poco de polvo blanco derramado sobre la
mesa, un poco mas allá había una fusta bastante larga como la que utilizan
para azotar a los caballos.
-¿esto es lo que querías, verdad? Cris, tu compañera de celda, me lo ha
dicho.
¡¡ Bingo!!, ya sabia quien era la suministradora de droga en la prisión, su
propia directora... la seguí el juego.
-ssiiii, puede conseguirme más???
-por supuesto, ¿pero como vas a pagármela?, ¿tienes dinero?.
-No, pero haré lo que usted me diga...
-Ah, si?.... comprobémoslo.
La directora se despojó de su chaqueta y de su camisa, dejando al aire unas
tetas firmes y esplendorosas, se quitó los pantalones y se bajó las bragas dejándose
solamente unos ligeros de color negro con encajes, se sentó en el borde de la
mesa y abrió bien sus piernas, después posó sus dedos y se untó con ellos en
el pelaje de su monte de Venus, tiñendo su pelo rubio y rizadito de blanco.
-Ahora arrodíllate y ven aquí!!!. Quiero que me comas el coño, vamos!!!!
Seguí con el juego, me puse de rodillas y comencé a lamer esos labios ya
mojados de jugos, mi nariz quedaba a la altura de su pelaje e indudablemente
estaba esnifando lo que en él había depositado la directora... yo ya había
probado alguna vez, pero nunca mezclada con flujos, la directora enseguida empezó
a correrse con mi mamada. Apretó mi cara bien contra su raja...
-sigue así, pequeña!!!! ahhhhh,mmmm,chupa,chupa!!! quítate la camisa!!!!
Me desprendí de la única prenda que llevaba y seguí devorando su sabroso coño,
empezaba a marearme por el efecto de las drogas... era una sensación de
desorientación y de placer.. veía colores y formas y no podía parar de
chuparselo... cuando de repente:
ZAS!!!!,ZAS!!!!..note unos dolores intensos en mis nalgas...
-Ayyyy!!!!.grité...
-Sigueeee, no pares ahora!!!! Gritó la directora mientras me volvía a azotar
el culo con la fusta que había cogido de la mesa.
Aquello me llevó al éxtasis, entre el flujo, y los azotes... mis sentidos se
dispararon y empecé a correrme como una loca, como estaba de rodillas, me alcé
un poco y me metí yo misma los dedos en mi coño y me acariciaba el clítoris,
mientras oía cada vez mas lejano el zumbar de la fusta, notaba mi culo ardiendo
y mi boca llena de liquido... veía colores, formas, oía gemidos..jadeos... y
una voz cada vez mas apagada.
-sigueeee!!!!!!, no pares!!!!!!!!, comételo todo!!!!!
ZAS!!!, ZAS!!!
Y de repente se hizo el silencio... creo que me desmayé.
Cuando me desperté y mis ojos consiguieron visualizar, noté que estaba boca
abajo, sobre una camilla, desnuda, mi cabeza parecía una sesión de batucadas,
sentí algo de escozor en mis nalgas, giré la cabeza y vi a la doctora Heras
con unas gasas y una pomada curando mi marcado culito.
-¿qué ha pasado? Pregunté-
-Creo que ayer tuviste un encuentro muy movidito con nuestra directora, suerte
que la fusta que utilizó no deja marcas, solo que no podrás sentarte bien en
un par de días... descubriste algo?
-siiiii, la directora es la que proporciona la droga... a cambio de favores
especiales como puedes comprobar... creo que también está detrás de la
prostitución de reclusas... pronto lo averiguaré... mientras informa al
juzgado, creo que estamos cerca.
-Debes tener cuidado!!!, estas acercándote mucho, creo que Las Machonas
trabajan para la directora y lo de ayer fue una trampa para hacerte entrar en el
juego de la prostitución... la directora ha dicho que quería verte cuando te
recuperaras. Date la vuelta, quiero ver si no te han roto ninguna costilla.
Me tumbé boca arriba y Heras comenzó con sus dos manos a tantear mi cuerpo, en
busca de posibles fracturas, mientras lo hacia con extrema delicadeza me fijé
en lo guapa que era, tenía una boca muy sensual y una dentadura perfecta que
armonizaba más aún su sonrisa, ella se dió cuenta de mi mirada y se puso un
poco tensa... cuando tanteó mis senos, mis pezones se ereccionaron de
inmediato... Heras se apartó de repente... nerviosa.
-Parece que estás bien, solo algunas contusiones, será mejor que te vistas y
vayas a ver a la directora...
Me levanté dolorida y me puse mi uniforme penitenciario... cuando me disponía
a salir la doctora me agarró de la mano y con voz suave me dijo:
-ten mucho cuidado Sandra, la directora es una mujer peligrosa...
-Sabe una cosa doctora?, cuando todo esto termine que le parece si quedamos un día
y cenamos para reírnos de todo esto...
-Me encantaría...
Fui a ver a la directora, estaba tan entera como siempre, con su pelo engominado
y su porte marcial... me entregó una pequeña bolsita y me dijo que si quería
mas lo único que tenia que hacer es un par de favores a unos amigos suyos. Le
contesté afirmativamente y me dijo que el viernes por la noche vendrían a
buscarme a mi celda, saldríamos de la prisión a un sitio donde nos esperarían
sus amigos... también me amenazó con que si contaba esto a alguien podría
tener un lamentable accidente... la droga en exceso es mala.
Informé a mi falso abogado y a Heras que estuvieran el viernes preparados para
seguir al coche donde yo saliera, los pillaríamos con las manos en la masa. El
Viernes por la mañana, ultimo día que estaría en prisión me permití un
pequeño capricho... me puse una camiseta con tirantes que sujetara bien mis
pechos y el pantalón del uniforme, me recogí bien el pelo en una coleta y una
zapatillas de deporte y me dirigí al gimnasio... allí estaban las cuatro
Machonas con sus ejercicios de pesas y por supuesto molestando al resto de las
reclusas... me acerqué a Nancy.
-Hola Nancy, veo que sigues siendo tan patética como siempre...
-Vaya, Vaya, si es mi Barbie... parece que el otro día no tubo bastante....o es
que le ha cogido el gustito a esto... me dijo mientras movía su lengua de
arriba a abajo.
-¿por qué no vienes aquí y lo compruebas?. ¿o no eres lo suficientemente
"hombre"?. La reté agarrándome mis pechos y haciendo ademán de
ofrecérselos...
Nancy se acercó dispuesta a arrancarme la camiseta, pero me giré y aprovechando
su propio impulso la levanté sobre mi en una llave de Judo que la hizo caer de
espaldas con un fuerte impacto en el suelo... sus amigas se quedaron
petrificadas, no se esperaban esa reacción en mi, Nancy se levantó furiosa, me
aparté a un lado y agarrándola de los tirantes de su camiseta la di un
impresionante rodillazo en sus partes, ésta aulló como una loba llevándose
las manos a su coño y dejándose caer al suelo, empezando a gemir.
-Así es como se deja fuera de combate a un tío!!!!...y espero que a partir de
ahora te pienses más el abusar de alguien tú y tus amigas... por cierto... si
dices algo de esto, la próxima patada será en la boca y tendrás que recoger
tus dientes uno a uno. Me fui de allí entre aplausos y silbidos de las otras
reclusas... y contenta de tener cinturón negro en artes marciales.
Esa noche, cuando todo estaba tranquilo, las dos celadoras que me dieron la
bienvenida vinieron a buscarme tal como había dicho la directora, me llevaron a
un cuarto y me dijeron que me pusiera un conjunto de lencería sexy que tenían
preparado y un vestido rojo ceñido, con amplio escote y falda corta, me
hicieron maquillar y me esposaron las manos y me taparon los ojos con una
venda... noté como me subían a un coche y durante el viaje las celadoras se
encargaron de irme calentando sobando mis tetas y mi sexo a través de la ropa.
Yo confiaba en que estuvieran siguiéndonos la policía de cerca, cuando el
coche paró, me apearon y entramos a algún edificio. Allí me quitaron la venda
de los ojos y vi un enorme salón, sin duda de un gran chalet, en el sofá había
dos hombres de edad mediana y de pie a mi lado estaba la directora de la cárcel.
-¿qué les parece?, es todo un bombón, ¿verdad?. Les preguntó la directora
mientras me subía el vestido un poco para dejar entrever mi lencería.
-Es magnífica!!! Dijo
uno de los hombres..-será un placer tirársela!!
Cuando estaban dispuestos a empezar su labor conmigo, sonó un golpe seco
procedente de la puerta, antes de que nadie reaccionara aquello se llenó de
policías y de agentes portando armas y placa.
-¡Quietos, policía, quedan todos detenidos!
La policía detuvo a todos los de aquella habitación, leyéndolos sus
derechos... se preocuparon por mi estado y luego procedieron a detener a más
gente en la prisión.
Las siguientes semanas fueron un vaivén de declaraciones al juzgado, se
desmanteló una red de droga y prostitución montada por la directora, algunas
celadoras y reclusas de la prisión.
Las Machonas vieron ampliada su condena y separadas a otras prisiones.
Recibí felicitaciones de casi todas las entidades judiciales por mi trabajo y
un suculento pago económico. El ultimo día de juicio coincidí a la salida con
la hermosa doctora Heras.
-¿Me gustaría invitarla a cenar? Doctora... además quería agradecerle sus
atenciones en la prisión...
-No hay de qué, Sandra... además una mujer tan valiente como tú... se hubiera
apañado bien sola. Acepto esa invitación!!!
Esa noche Heras vino a mi casa, cenamos y nos reímos.....pero lo mejor de todo
fue el completo chequeo médico que me hizo....a fondo......mmmmmmmm.