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REVISIÓN CALIENTE

Me había hecho un seguro de vida en mi banco,
y me informaron que tenia que hacerme una revisión médica...

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Me había hecho un seguro de vida en mi banco, y en el banco me informaron que tenia que hacerme una revisión médica. Me dieron unos formularios que debía rellenar y la dirección y teléfono a donde debía acudir a hacerme esta revisión.

Ya en casa, llamé a la clínica indicada, y reservé hora para un par de días después. Según me comentaron, era una doctora la que me iba a realizar el examen. Repasando los papeles que me habían dado en el banco, observé que la revisión iba a ser muy exhaustiva. Debían mirarme la tensión, análisis de sangre, vista, reflejos, etc...y un apartado dedicado al aparato genitourinario, según ponía. Dividido en varios subapartados. Estaba claro que en la revisión médica también me iban a revisar los genitales.

Aquello me excitó un poco. Sobre todo porque ya sabia que era una doctora quien me lo iba hacer. La idea de desnudarme en su presencia, y ella tocándome mi sexo era atrayente. Imaginé algunas fantasías al respecto.

Llegado el día de la revisión, me duché y me puse ropa deportiva, dado el enorme calor que hacia. Una vez llegué a la clínica, me indicaron que pasara a esperar a una sala de espera. No tuve que esperar más de cinco minutos, cuando una doctora, mi doctora, apareció por la puerta.

-Hola. Eres tú el de la revisión, ¿no?
-Pues si.
-Bien, ven por aquí.

La seguí. La doctora no era el bombón que yo había fantaseado. Era un mujer de más de cuarenta años, quizás cercano a los cincuenta. Llevaba una bata blanca y falda. No era muy delgada, aunque tampoco se podía decir que estuviera gorda.

Entramos en una habitación. Allí había una mesa, una camilla y diversos armarios con el instrumental habitual de un hospital.

-Quítate el calzado, que te vamos a medir.

Así lo hice. Me subí a ese aparato que sirve para medir al altura. El aparato también servia para pesar, pero...

-Te pesaremos luego, cuando no lleves la ropa.

Aquella afirmación volvió a excitarme. Estaba claro que me iba a tener que quitar la ropa. Seguramente me quedaría en calzoncillos. Ya sólo esa idea me gustaba.

-Ponte el calzado otra vez, y siéntate en esta silla.

Me gustaba la forma que tenia de mandarme las cosas. Parecía una doctora de esas que gusta de mandar a sus pacientes. Una vez sentado, me dijo que me quitara la camiseta. Así lo hice. Ella misma me la cogió y me la dejó en otra silla cercana. Me tomó la tensión y después me revisó la vista, con un panel que tenia en frente.

-Bien. Ahora te quitas toda la ropa y te tumbas en la camilla.

El momento que tanto estaba esperando y fantaseado había llegado. Pero me quise asegurar de que se refería a toda la ropa.

-¿Me quito el calzoncillo también?

Al hacerle esta pregunta, ella estaba guardando el aparato de mirar la tensión, y sin mirarme, me dijo que si.

-Claro que si. Te estoy haciendo una revisión médica. Puedes dejar la ropa ahí encima.

Después de decir esto, ella se sentó en su mesa, y se puso a escribir notas en el formulario que le había traído.

Yo quería que ella me viera desnudo antes de tumbarme en la camilla. Así que comencé a desvestirme con calma, sin prisas. Primero me quité nuevamente el calzado y luego el pantalón. Lo coloqué cuidadosamente en una silla. Por únicas prendas, me quedaban el calzoncillo y los calcetines. En ese momento ví que ella ya había dejado de escribir, y miraba a donde yo estaba, a unos tres metros de su mesa. Así es como la quería tener.

De cara a ella, me bajé los calzoncillos y me los quité. Mirando así de reojo puede ver como ella seguía observándome. Me quedé así de pie, mostrándole mi sexo. Puse el calzoncillo en la silla. Pero me quedaban los calcetines. Un as que me guardaba en la manga. Me los podía haber quitado antes, o podía haberme sentado en la camilla a desvestirme. Pero así ella podía verme totalmente. Siguiendo de pie, me quité los calcetines. Al tener que doblar la pierna para quitarme el calcetín, me movía, y me pene se balanceaba de un lado a otro. Ella no perdía detalle de mi exhibición. Una vez completamente desnudo, todavía perdí unos segundos en colocar bien los calcetines. Hecho esto, me tumbé en la camilla. Ella se levantó de su mesa y se acercó. Me dijo que me estirara bien y me colocó los brazos sobre la camilla. Se puso unos guantes de goma. Mientras lo hacia, recorrió con la vista todo mi cuerpo.

-Veo que te han operado de fimosis. ¿Cuándo fue eso?
-Oh, fue hace muchos años, Creo recordar que tenia 8 años.
-La edad adecuada, de mayor este tipo de operación es muy fastidioso.

Comenzó a explorarme el cuello, para después mirarme los brazos y las manos. Después me exploró la barriga, apretándome fuerte con sus manos. Mientras lo hacia, notaba como se acercaba a mi sexo. Pero todavía no tocaba. Pero yo no perdía detalle de donde miraba, y veía que se fijaba en mi sexo cada vez que podía. Me daba la sensación que le gustaba lo que veía. O igual le llamaba la atención que lo tuviera depilado. En verano me lo solía depilar, pues se iba mas cómodo.

-De momento todo bien. Vamos a mirar estos genitales.

Con su mano cogió mi pene por la punta, y lo apartó a un lado. Me quería mirar los testículos. Pero mi pene, que estaba ligeramente erecto, muy poco por eso, se volvía a poner recto y le tapaba la visión de mis testículos. Por segunda vez lo apartó a un lado, y por segunda vez mi pene volvió a ponerse recto. Yo podía haberle dicho que si quería que se lo aguantara yo, pero esperé a ver que hacia. Entonces ella con una mano me apartó el pene y lo dejó agarrado con su mano, y con la otra iba tocando mis testículos. Tenia mi pene agarrado por el tronco. Aquello me excitó sobremanera, y mi pene comenzó a ponerse más erecto.

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-Vaya, parece que esto esta creciendo.
-Lo siento, creo que me he puesto nervioso.
-No te preocupes, que soy médico. Además creo que es culpa mía, por agarrarte así el pene. Pero es que no había manera de que lo tuvieras quieto. Tu tranquilo, que no pasa nada porque lo tengas erecto. Relájate.

Bien!!!! Había temido que decidiera suspender la revisión o suspenderla durante unos minutos, mientras mi pene volvía a su estado flácido. Pero esto era mejor de lo que esperaba. Hice lo que me dijo, me relajé, y mi pene se puso erecto del todo, alcanzando su máxima longitud. Ahora mi pene se erguía vertical sobre la camilla.

-Bueno, al menos ya no hace falta que te lo sujete. Ya no me molesta para verte los testículos.

Después de mirarme bien los testículos, ya con sus dos manos, volvió su atención nuevamente a mi pene.

-Vamos a ver este pene que tienes...¿Algún problema al miccionar, algún dolor, te duele cuando entra en erección, etc.?

Mientras decía eso, me habia vuelto a coger el pene, y con las dos manos, me lo movía de una lado a otro, mirándolo por todas partes.

-¿Te duele si hago esto?

Entonces comenzó a hacerme lo que se conoce vulgarmente como una paja. Con su mano encerrada en mi pene, empezó a moverla de arriba abajo. Aquello era fantástico, y estaba dispuesto a correrme allí mismo se hacia falta.

-No, no siento ningún dolor. Aunque usted lo esta haciendo de forma muy delicada.
-No quiero hacerte daño, por supuesto. Mira, lo haré un poco más fuerte.

Su mano comenzó a moverse más rápido. Aquello era toda una paja. Siguió así durante varios segundos, que me parecieron maravillosos. Pero aquello me estaba excitando mucho, y notaba que me iba a correr en cuestión de segundos.

-Perdone...Pero si sigue así mucho más voy a excitarme bastante y me voy a...
-No pasa nada. Ya que estamos así, quiero ver como eyaculas. No es algo que normalmente haga en una revisión médica, pero también hay que ver si eyaculas bien y como. Ven, que no quiero que me llenes todo de semen.

Sin soltar mi pene, me hizo levantarme y comenzó a buscar algún recipiente donde poder yo soltar mi leche. Pero todos eran pequeños, no encontraba uno grande.

-Mmmm...Si uso uno de estos pequeños seguro que me lo salpicas todo.
-Si quiere, puede ocuparse usted misma de que no salpique nada...

Ella entendió lo que le estaba proponiendo. Que me hiciera una felación, que se metiera mi rabo por la boca y que allí fuera a caer mi semen.

Durante unos segundos, en los que yo estaba de pie y ella me seguía masturbando, se lo pensó. Miró varias veces mi rabo, y desde luego se le veía que le apetecía mucho probar mi miembro.

-Muy bien. Es buena idea. Apóyate en la camilla y quédate de pie.

Cogió una silla y se sentó enfrente mío. Sin esperar más engulló mi rabo y comenzó a mamármelo. Lo hacia con gran maestría, señal de su experiencia, o que tal vez debía hacer tiempo que no se metía en la boca un rabo joven y vigoroso como el mío. Me succionaba con fuerza, como queriendo que mi semen saliera antes de tiempo por la punta de mi pene. Traté de aguantar todo lo posible. Quería que este momento durara el mayor tiempo posible. Pero finalmente, me corrí.

Mi pene comenzó a expulsar chorros de semen, que ella, sin sacar mi rabo de su boca, iba tragando con avidez. Notaba como metía la punta de su lengua en la punta de mi pene, y como los chorros de semen salían con fuerza. Al cabo de unos segundos, mi surtidor dejó de soltar semen. Ella se lo había tragado todo. Ni una gota había manchado nada. Durante un par de minutos mas, siguió chupando de mi miembro, mientras este perdía parte de su ereción. Lo lamió y acarició, incluso cuando ya lo empezaba a tener flácido. Yo sabia que si seguía así, lo volvería a tener erecto en una par de minutos más.

Pero lo dejó. Con su lengua se limpió la boca.

-Lo haces bien. No hay un problema en tu semen.

Ya puestos, podía ir mas lejos, si ella quería.

-¿Quiere que comprobemos si también penetro bien?
-No. Ya no tengo tiempo. Tengo que terminar tu revisión y tengo mas pacientes esperando... Una lástima, seguro que penetras muy bien.
-Lamento que no pueda comprobarlo por usted misma.

A continuación seguimos con la revisión. Me miró los reflejos, me pesó, me miro los oídos...Todo ello totalmente desnudo, por supuesto. Ella no me dijo que me vistiera, ni yo quería hacerlo.

Terminado todo, me pidió que pusiera la ropa. Así lo hice.

-Bien, ya te puedes ir. Mandaremos los resultados a tu banco.

Antes de salir, me giré y le di una cálido beso en la boca. Ella su puso por primera vez colorada, y me fui.

Autor: ultron
ultron[arroba]wanadoo.es

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